Angelina Jolie muestra su lado más “salvaje” en una producción desde Namibia y habla sobre ecología

Miércoles 11 de octubre del 2017 - 6:49 pm
La actriz modeló ropa de Atelier Versace, Rag & Bone y Ralph Lauren Collection mientras posa con leopardos en una reserva natural del desierto Namib de Namibia

En un ensayo para celebrar el 150 aniversario de la revista BAZAAR, Angelina Jolie, de 42 años, habla sobre ecología y los derechos de la mujer. “Hay mucho que no podemos predecir sobre cómo será el mundo en 150 años, pero sí sabemos que nuestros tataranietos vivirán con las consecuencias de las decisiones que tomemos ahora, así como podemos rastrear en siglos pasados el origen de los problemas con los que estamos lidiando ahora”.

La reserva está manejada por la Fundación N/a’an ku sê, dirigida por los amigos de Jolie, Marlice van Vuuren y Rudie van Vuuren. La hija de Jolie, ú, nació en ese país y la familia “ha trabajado con Rudie y Marlice en la conversación natural de ese país a lo largo de la última década”, dijo la actriz.

“Para mí, Namibia representa no solo lazos de familia y amistad, sino el esfuerzo de encontrar el balance entre los seres humanos y el medio ambiente, algo tan crucial para nuestro futuro. La Fundación N/a’an ku sê trabaja con el pueblo San de Namibia, quienes están consideradas como la cultura más antigua del mundo. Ellos representan miles de años de convivencia entre el hombre y la naturaleza. Sin embargo, han sufrido, como otros pueblos indígenas, que la agricultura los desplace, el desarrollo sin supervisión y la merma de la vida salvaje. La destrucción del hábitat natural y de la fauna ha dejado al pueblo San sin la capacidad de cazar para alimentar a sus familias”, escribió la estrella.

De acuerdo con la actriz, “lo mismo está ocurriendo a lo largo del mundo —en África, en América Latina, en Asia, en el Pacífico— y con frecuencia las mujeres son las más afectadas”. Estadísticamente, las mujeres “constituyen la mayoría de la pobreza del mundo”, escribe.

“Con frecuencia es su responsabilidad encontrar comida, agua y gasolina para cocinarle a sus familias. Cuando se daña el ambiente —por ejemplo, cuando se destruyen los bancos de peces, asesinan la fauna natural o acaban con los bosques tropicales— su pobreza se profundiza. La educación de las mujeres y su salud son las primeras cosas que sufren. El ambiente también es un factor clave para la estabilidad mundial en el futuro. Cada año 21,5 millones de personas se convierten en desplazados debido al cambio climático, como parte de un total de 65 millones de desplazados”.

 

Como Enviada Especial de la ACNUR desde 2012 (y Embajadora de Buena Voluntad por 11 años), temas como estos son muy importantes para Jolie. “N/a’an ku sê busca preservar el hábitat natural y proteger a especies en peligro, como elefantes, rinocerontes y leopardos, como los que se ven en este artículo”, escribe.

“Los encontré por primera vez en 2015, cuando eran pequeños cachorros. Nuestra familia los apoyó. Eran huérfanos y casi mueren. Los curaron y ahora son saludables de nuevo, pero no pueden regresar a la naturaleza porque le perdieron el miedo a los humanos y los podrían asesinar si terminan cerca de una granja. Hay menos de 7.100 leopardos alrededor del mundo, así que la misión es salvar a cada animal que se pueda”.

A pesar de lo glamorosas que lucen las fotos, ella quiere aclarar algo: “Estos leopardos no son mascotas, ningún animal salvaje debería serlo. Ellos nos inspiran a preservar a estas criaturas majestuosas en su ambiente salvaje, una de las tareas que involucra cuidar el ambiente para futuras generaciones”.

A Jolie le interesó particularmente destacar esta causa en Harper’s Bazaar, ya que “la moda fue una de las industrias que más demandó ropa, joyería y objetos hechos de animales salvajes”. Al negarse a mostrar este tipo de cosas, los editores “pueden enviar un mensaje diferente: que los animales salvajes pertenecen a la naturaleza, que el marfil no es hermoso a menos que forme parte de un animal vivo”.

Jolie espera que su ensayo ayude a los otros a tomar una posición. “Lo que hagamos, cada uno a su manera, importa. La esperanza que tenemos es que esto está en nuestras manos. En los próximos 150 años la tecnología nos dará más y mejores maneras de comunicarnos, de luchar contra la pobreza, defender los derechos humanos y cuidar el ambiente. Pero es la manera en que escogemos qué hacer con esa libertad lo que hará la diferencia. Si mi experiencia de vida me ha enseñado algo”, dice, “es que las causas que apoyes y las cosas contra las que elijas luchar te definen”.

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