La increíble foto de Fede Bal cuando era niño

Lunes 22 de mayo del 2017 - 8:25 am
El impresionante cambio físico de Fede Bal

No iba por la vida usando una remera estampada con las caras de sus papás famosos. Y siendo entonces un adolescente más, anónimo entre la multitud, solía recibir el rechazo de los patovicas del boliche: “Vos no entrás, tus amigos tampoco”. Así, casi como una derrota, Fede Bal (27) y su grupo de la secundaria debían improvisar otra salida de sábado por la noche. Fotos.

Hasta que algo cambió en 2012: el Bailando de Showmatch lo lanzó a la fama. Y Fede -ya se lo empezaba a conocer por su apodo- ahora recibía la invitación -¡con privilegios!- de los relacionistas públicos de esas mismas discos porteñas que antes lo negaban. Su venganza fue más que dulce. ¿Rechazó todas las invitaciones? ¡Nada de eso! Aceptó con gusto. Pero antes, convocó a una mayor cantidad de amigos… ¡A muchísimos más! Así de simple. Diversión gratis y en multitud. Jaque mate.

En definitiva aquel cambio a Federico le resultó ajeno: lo provocó Marcelo Tinelli al abrirle las puertas de ShowMatch. “Él me dio mucho, aunque yo también le di mucho: mis momentos duros”, dijo el actor hace unos días, al anunciar que regresaba a la pista con Laurita Fernández. No obstante, hubo otra modificación simultánea que le pertenece exclusivamente a él, en cuerpo -justamente- y alma. Mérito suyo y de nadie más. Hablamos de su figura, claro.

“Mi cambio físico… ¡Ja! Sí, es cierto, en la adolescencia era bastante gordito”, dice Fede en diálogo con Teleshow. Aficionado a la fotografía, aquellos eran años donde su proyección profesional no se plasmaba arriba del escenario -como su mamá, Carmen Barbieri– sino debajo, tras bambalinas, quizás deseando ocupar algún rol de productor artístico. Y a la vez, comenzó a practicar deportes: a los 14 se anotó en un gimnasio, después probó con el running (llegó a correr maratones), también hizo boxeo y natación.

“Pero mi cambio físico más grande fue con aquel Bailando, cinco años atrás. El baile tuvo mucho que ver, aunque también modifiqué la alimentación”. Mientras avanzaba en las etapas ese certamen, donde terminó cayendo con la pareja del momento (Paula Chaves y Pedro Alfonso), el hijo de Santiago Bal quemaba grasas y ganaba músculos -y tanta fama mediática como mujeres-.

Por supuesto: había vaivenes. Un par de kilos arriba, otro par abajo. Por caso, en una edición del Bailando Moria Casán le dijo que tenía “los bolsillos amplios”, y al igual que su colega Marcelo Polino le aconsejó: “Ojo con las tartas de atún”, la especialidad de Carmen. El actor lo tomó con sabiduría. “Desde que me puse de novio (por aquel entonces con Barbie Vélez) me relajé. Reconozco que he tenido mejores momentos en cuanto al físico, ¡y también peores! Estoy un poco caderón…”, admitió.

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