Luis Fonsi sufrió una dura historia de bullying antes de llegar al estrellato

Jueves 1 de junio del 2017 - 8:27 am
Luis Fonsi confiesa una historia de discriminación y racismo

Jean tajeado, sencillez extrema y un cansancio atribuido a su paso por “ShowMatch”. Estamos en la habitación del hotel del hombre que maneja la voluntad de los otros a gusto y piacere. Luis Fonsi fue escuchado más de 421 millones de veces en Spotify y su video tuvo 1.600 millones de vistas en YouTube. Las cifras desesperantes se multiplican de a horas. De un día al otro, nacen “hijitos” de “Despacito” en versiones y parodias insólitas. Desde “Dos pesitos”, de un argentino abatido por la inflación, hasta una interpretación suprema al violín, en Siberia.

Esta es la historia de un “beisbolista frustrado” que creció al ritmo de Juan Luis Guerra, Camilo Sesto y José José y un día abandonó el bate por la guitarra. Durante 20 años Luis Alfonso Rodríguez López Cepero vivió a la sombra de su compatriota Ricky Martin. Hasta que una mañana se levantó obsesionado con cuatro sílabas. Grabó la idea en su celular, le mandó un mail a Daddy Yankee y los planetas se alinearon. Y explotaron.

Puertorriqueño criado en Miami, 39 años, dos hijos, nueve discos, co-autor del hit junto a la panameña Erika Ender. Desde hace quince años viene al país con su música, pero nunca tuvo que recurrir a tantos guardaespaldas. En minutos volará hacia los Estados Unidos y, tras un día de descanso en su casa, aterrizará en Italia para un show en Verona.

-La canción está siendo evaluada por científicos que quieren desentrañar el misterio del imán. ¿Qué te pasa con esto de ser objeto de estudio hasta en universidades?
-Es un privilegio. Un halago que la canción haya gustado tanto, que la gente haya sentido una conexión. La escribí como escribí todas las otras canciones. No se le dio un tratamiento diferente. Simplemente, desde un principio lo que quise hacer fue una cancion divertida, para bailar, que celebrara los ritmos latinos y fuera contagiosa, pegajosa. Se ha convertido en un movimiento mundial. Sigo sorprendido de todo lo que ha pasado.

-Conocemos todo lo bueno que trajo para vos este hit, pero no lo negativo. ¿De qué manera te sobrepasó?
-Son pocas cosas las negativas. Lo difícil, por no decir lo negativo, es estar alejado de mi casa, de mi familia. Tengo un hijo recién nacido, llego a casa, cambio maleta y me voy.

-Sabés que estás condenado a cantar este tema hasta el último día de tu vida. ¿Podrías llegar a odiarlo?
-No, eso nunca va a pasar. No estoy condenado. Tengo la oportunidad de cantar una de las canciones más importantes del momento y que está rompiendo todo tipo de récord. No lo puedo odiar, porque está cambiando mi vida.

-¿Y qué te espera? Es probable que quieras superar este fenómeno y no puedas…
-Nunca me había pasado y es probable que no me vuelva a pasar, sería como ganar la lotería dos veces corridas. Uno tiene que enfrentar esto diciendo “voy a seguir haciendo buena música”. Hay un disco nuevo que ya está grabado. Despacito es simplemente el primer paso de este nuevo ciclo. Estoy tranquilo y seguro. No creo que automáticamente tenga que superar este éxito.

-¿Alguna versión de las cien que aparecieron te ofendió?
-Para nada. Tengo un sentido del humor muy tranquilo. Al revés: las parodias las comparto con mi público. No lo veo como que me están ofendiendo. Disfruto al máximo las parodias pequeñas como las grandes. La de los tres italianos me encantó.

-Ya se habla de “una guerra fría” entre Fonsi y Justin Bieber por el trono de esta canción…
-Te juro que no lo entiendo. Estamos ambos felices.

-“No hay muros que frenen el avance latino”, leía hoy en diarios españoles. ¿Esto representa el triunfo de lo latino?
-Totalmente. Es el triunfo de la música latina. El tema triunfa donde no se habla español. No me tomo todo el crédito, es el trabajo de muchos artistas que fuimos empujando esa puerta. Llevamos la música en español a donde debe estar. Número uno por semanas. Esto ha pasado en 60 años tres veces: con La Bamba y con La Macarena, que culturalmente fueron tan importantes.

-Detrás de esta canción está la historia de una familia inmigrante, de un niño que llegó a los Estados Unidos desde Puerto Rico. ¿Viviste la discriminación como latino?
-Todo. Fue un período de transición oscuro para un niño de 11 años que pensaba que lo estaba dejando todo atrás. Pensaba que mudarme de Puerto Rico a Orlando iba al ser el fin del mundo. Dejaba amigos, a la chica que me gustaba y que al fin me estaba prestando atención. Justo en ese momento mi papá nos dice: “Nos vamos”. Aprender un nuevo idioma, una escuela en inglés, adaptarse a un sistema educativo distinto. Viví bullying, discriminación, racismo. Todo. Y lo atravesé. ¿Qué hizo eso? Me endureció. Me hizo madurar más rápido y enfocarme más en la música y los deportes, mis dos pasiones. Y me hizo mejor persona. Me acercó más a mi familia, a mis hermanos.

-¿Qué te decían tus compañeros?
-En la escuela había grupitos. Los chicos cool, las niñas líderes, los estudiosos, los artistas. Yo me iba siempre con los músicos. Cantaba y empezaron a conocerme ya como Fonsi, el que canta. Encontré mi lugar. Al principio no sabía cómo ubicarme.

-¿Con la música revertiste el bullying?
-Sin lugar a dudas. Me dio un piso firme para decirme “voy a salir a flote”. Es muy difícil hablar de los Estados Unidos como si fuera un solo lugar. Es un tema delicado. Hay mucha diferencia de opinión con eso. Los latinos allá estamos dando que hablar. Y no me refiero a Despacito, sino a los deportes, a la política, a Hollywood. Pese a que vivimos en un mundo dividido, estamos fuertes.

-¿Qué método implementás para no marearte en medio de este monstruo vertiginoso que atravesás?
-No siento un mareo. No siento que lo tenga que manejar, ni que sea una persona diferente ahora, ni que me tengan que tratar diferente. Sí tengo que cuidar los detalles, pero no salgo a la calle diciendo “soy el cantante de Despacito”. Tengo claro quién soy y quién no. Tengo los pies muy sobre la tierra. Y todo lo que hice, lo hice a base de estudio.

-Elvis Crespo cantaba el súper-hit “Suavemente” y un día no supimos más de su vida. En un mundo donde todo se desecha tan rápido: ¿Estarías preparado para que sobreviniera el silencio?
-Elvis está muy bien. Te voy a pasar su celular. Es buena gente y tiene talento. Uno nunca piensa en cosas negativas. Yo sólo pienso en que estoy viviendo un momento histórico. Tengo que aprovechar, seguir haciendo buena música. Con toda humildad: creo que tengo el disco más importante de mi carrera ya grabado. Y por delante la gira más importante. El silencio ahora mismo no está en mis planes. Un poco de descanso no vendría mal. Pero todavía falta mucho.

-¿Todavía más?
-Falta crecer, aprender. Las mejores canciones están por escribirse. Y el destino está escrito. Yo no analizo tanto. No me gusta sobreanalizar. Al final del día todo se simplifica a una buena canción. Cuando hay una buena canción, no hay explicación. Papá Dios puso la mano sobre ella y todo se dio como se tenía que dar. Una buena canción mueve montañas. Fuente: (Clarín).-

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