Mirá como Natalia Oreiro festeja sus 40 años: sin maquillaje ni photoshop

Martes 18 de julio del 2017 - 9:05 pm
"Juro que no esperé cumplir 40 para modificar algo de mí, los cambios llegaron solos. Ah, no, miento, si me prometí algo. Dejar los edulcorantes. Ahora consumo azúcar mascabado", contó la artista sobre este cumpleaños tan importante

Parece ayer que Natalia Oreiro saltaba a la fama con su protagónico en Muñeca Brava, pero la verdad es que la talentosa actriz y cantante ya no es una niña. La mujer de Mollo celebró sus 40 años y se atrevió a fotografiarse sin maquillaje ni photoshop para la revista Caras: “Siempre intenté quitarle el número a las celebraciones. Quizás porque siempre pensé que la vida es un camino. Y en ese camino, uno recorre sueños y visualiza los deseos. A veces uno lo logra, y otra veces el universo no conspira a favor”, cuenta.

¿Qué cambió en ella con los años? “A mí me gusta mucho la astrología, la numerología y creo en los Planetas. Anualmente me hago las revoluciones, y creo que la Luna está muy ligada a la mujer, a las mareas… Durante este último tiempo iba notando que ciertas cosas que me sucedían estaban conectadas con mi revolución. Para mí el año pasado fue uno de los más difíciles que tuve que atravesar”, reveló.

“Si bien fue un año muy exitoso desde lo laboral (filmé y estrené la película “Gilda”, hice una gira por Rusia y presente mi documental en el festival de Moscú), también fue un año muy dífícil porque me sentí emocionalmente agotada y físicamente muy cansada. Estaba mal. Dormía mal y no tenía energía. Todo me costaba el doble. Además, en medio de la película, decidí tomar la determinación de mudarme de casa. Estaba agotada. Me costó mucho desprenderme de mi casa. Entendí que subestimé el proceso. Yo pensé: ‘Hay que cambiar, hay que renovarse, quiero darle a mi hijo un contacto con la naturaleza, no quiero viajar a mi chacra en el Uruguay para poder plantar mis verduras o mis flores, en ese sentido, esta casa ya no me completa’. Y me fuí. Cuando llegue a mi casa nueva, me quede paralizada. Me sentía otra persona. Tanto es así, que durante seis meses no abrí las cajas de la mudanza. Yo sólo armé el cuarto de mi hijo, saqué parte de mi ropa y dejé todos los muebles en la baulera. En mi habitación tenía el colchón en el suelo”, contó.

Supe que tenía cuatros planetas encima mío y eran los más fuertes. Entendí que tenía que finalizar etapas y darle inicio a otras. Esto provocó cierta debilidad en mí y esa sensación de agotamiento y sentir que no daba más. Ciertos planetas están para romper con barreras. Desprenderse de mochilas que uno lleva y son pesadas”, explicó sobre el 2016, donde además explicó que rechazó muchos proyectos por tener un nivel de energía tan bajo.

¿Cómo salió de ese “bajón? “Empecé a hacer yoga, bioenergética, retomé mis clases de canto. Ocuparme con cosas que me nutrieran y tener mi propio espacio en el mundo Oreiro, que no es hacer 18 mil cosas por día. A otra persona, haciendo todo lo que siempre estuve acostumbrada a hacer, le agarra un surmenage. Es que siempre fui una mujer con tanta energía, que cuando siento que no estoy conectada con esa intensidad, siento que algo está mal. Mi crisis empezó antes, me preguntaba quien soy, que quiero, Me dolía el cuerpo. Subía las escaleras y no me podía mover. No creo en las casualidad sino en las causalidades”.

La cantante habló además de su marido, Ricardo Mollo: “Es el hombre que amo y mi compañero de vida. Ricardo es un hombre muy sabio. Cada uno tiene su lugar de par, incluso en la crianza de nuestro hijo. Lo que yo encuentro es que Ricardo es mi maestro. Y no tiene que ver sólo con la admiración que yo siento por él, de hecho, cuando salimos a la calle, de diez personas que nos paran, nueve son para hablar con él, y eso me llena de orgullo. Hace 17 años que estamos juntos, y a fin de año, vamos cumplir 17 años de casados”.

“Nosotros charlamos mucho. Bueno, primero fuimos amigos. Y teníamos muchas cosas en común, como el amor hacia las piedras. El apenas me conoció me regaló una turbalina. Mucho tiempo después Ricardo me confesó que me veía muy sola y que algo lo acercaba a mí para cuidarme, para ayudarme. Yo me enamoré perdidamente de él. El es un hombre muy dulce, super romántico, lejos del que se sube al escenario e imprime su look rockero. Sabe escuchar, es solidario. Al tiempo que nos conocimos le ofrecí que se quedara en mi casa. Yo me fui a una gira por Rusia, y cuando llegué, me preguntó como me había ido. Le contesté con liviandad. Tenia pánico que él se enterara el furor y la locura que había generado y me dejara”, reveló.

Y por supuesto, le preguntaron por el lugar del sexo en al pareja: “Claramente lo sexual es importante, cuando uno ama a una pareja. Pero siempre para mí, fue importante el escuchar al otro, el poder mirarlo, tener detalles de romanticismo, de estar…Hay mucha gente que están muy bien en la cama pero después no se soportan. Hay gente que se hablan mal y encuentran un vínculo en un solo lugar. Para mí tiene que existir un Yin y Yang”.

Los temibles 40

El proceso de llegar a los 40 me enfrentó a superar mis propios límites y a creer más en mí por lo tengo adentro que por lo que tengo afuera. A lo largo de mi carrera y de mi vida, siempre intenté ser una mujer real, con todo lo que eso incluye. Aprendí a hacerme cargo de quien soy, porque quien soy me va a acompañar el resto de mi vida. Siempre supe que era más interesante, creativamente hablando, por dentro, que por la belleza que se podía ver por fuera. El precio de mi libertad fue siempre trabajar con mis propios límites para superarme y poder hacer cosas nuevas. Nunca quise ni pretendo convertirme en una copia de mi misma. No estoy en contra de las cirugías, pero para un actor, su instrumento, es su gestualidad”, dijo la cantante, que además negó tener cirugías estéticas.

ARTICULOS RELACIONADOS

REALICE UN COMENTARIO